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DROGAS EN LA GUERRA

¡Pilotos! ¿Demasiadas misiones?
¿No puedes permanecer despierto en el aire?
¡Toma anfetaminas!
¡Atentos a los Canadienses!
¡Aqui viene la United States Air Force!

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, particularmente la Aérea, han reconocido el valor de los psicoestimulantes bajo ciertas condiciones. El uso de la anfetamina fue autorizado por algunos componentes de la Fuerza Aérea y por las unidades aéreas tácticas desde 1960 hasta l99l.

Las anfetaminas se utilizan con fines bélicos desde hace un siglo. Durante la Segunda Guerra Mundial, tanto los aliados como las potencias del Eje emplearon sistemáticamente las anfetaminas para reforzar la resistencia y eliminar la fatiga de sus fuerzas militares. Las fuerzas británicas tomaron 72 millones de pastillas de anfetaminas durante la Segunda Guerra Mundial, según el Ministerio de Defensa.
 
La febril producción de anfetaminas para atender a los pilotos de la Luftwaffe, la fuerza aérea de Hitler (de quien se afirma que se las inyectaba, lo que agudizó su paranoia), generó excedentes que provocaron una verdadera epidemia anfetamínica en Japón. Los obreros de las fábricas japonesas de munición recibieron generosos suplementos de la droga, que era anunciada como solución para eliminar la sonolencia. Como resultado, en el periodo posterior a la guerra, Japón poseía medio millón de nuevos adictos.
 
En la primera guerra del Golfo en 1991 el uso de las “go pills” (una clase de anfetaminas compuestas por dexedrina) por parte de las Fuerzas Estadounidense se hizo casi obligatorio en cientos de misiones de bombardeos nocturnos hasta el punto de que empezaron a detectarse síntomas de adicción psicológica en algunos pilotos. En 1992 el jefe de las fuerzas aéreas prohibió esta sustancia, pero las anfetaminas fueron reintroducidas paulatinamente antes de la guerra de Afganistán del 2001.
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He leído que el uso continuado de psicoestimulantes, como las anfetaminas, provoca comportamientos violentos, cambios bruscos de humor, alucinaciones, ansiedad y paranoia.
 
Lo deseable es que no exista la guerra. Pero, como no estamos en el mundo de los sueños, me pregunto si el uso de psicoestimulantes es lo más adecuado cuando se trata de realizar, por ejemplo,  misiones de bombardeo delicadas donde los objetivos deben ser únicamente militares. ¿O será que en la guerra todo vale?

MERIDIANO 0º. GREENWICH MEAN TIME (GMT)


Utilizando criterios cartográficos aportados por Marino de Tiro y Claudio Tolomeo, desde el siglo II se aceptó que la línea que une los dos polos o Meridiano 0º pasaba por El Hierro en su punto más occidental, Orchilla. Así aparece en los primeros mapas de las tierras exploradas, hechos por la Escuela Alejandrina y Tolomeo.

Toda la cartografía y conocimientos geográficos dieron un vuelco con el descubrimiento del Nuevo Mundo y varios países se disputaban tener en su territorio ese punto de partida en la cartografía moderna. Sin embargo, toda la cartografía histórica referida a Canarias menciona el Meridiano de El Hierro.

Torriani realiza el mapa astrológico de Canarias formando un gigantesco cangrejo, al relacionarlo con Cáncer, sobre una doble línea que llama "il primo Meridiano".


Mapa astrológico de Torriani de finales del siglo XVI

El meridiano de El Hierro fue uno de los más usados hasta el cambio definitivo por el de la ciudad de Greenwich en 1885, durante una conferencia en Washington. Por eso, la isla de El Hierro también es conocida como la Isla del Meridiano

Una contundente defensa del Meridiano de El Hierro la hizo en 1724 la Academia de Ciencias de Francia, habiendo realizado una expedición el científico Lovis Fevilée para determinar la diferencia de longitud entre Orchilla y el Observatorio de París.

Quizás el gobierno español no consideró de interés esta circunstancia histórica, dejando que Society of London aportara a la cartografía moderna unas medidas de longitud, latitud y tiempo respecto del Observatorio de Greenwich, siendo así el centro del GMT (Greenwich Mean Time), por el que se rigen las variaciones horarias de nuestro planeta.

EL FARO DE ORCHILLA

Faro de Orchilla

Está situado en la Punta de la Orchilla, el punto más occidental de la isla de El Hierro y de las Islas Canarias, en el municipio de El Pinar.

Hasta el descubrimiento de América en 1492, la isla de El Hierro era el límite del mundo conocido, y Orchilla el punto más extremo. Desde aquí los navegantes consideraban al Atlántico como el mar de las tinieblas o el oceáno tenebroso.

Este lugar se convirtió en el punto de referencia del meridiano 0º, hasta que fue desplazado por el de Greenwick.

Conocido también como el faro de las rutas Atlánticas, es la primera luz que encuentran los navegantes de América del Norte y Central que se aproximan a las costas Canarias. Aunque existió una orden de 1889 que instaba a realizar un estudio para instalar un faro, el proyecto fue aprobado en 1922. Y, por circunstancias políticas y burocráticas, el proyecto no se realizó hasta 1924, fecha en la que comenzaron las obras.

Toda la piedra utilizada se trajo de la cantera de Arucas, en la isla de Gran Canaria, desembarcándola en un pequeño muelle cerca del faro, y desde aquí transportada en una hilera de camellos hasta el emplazamiento del mismo.

La obra fue entregada en 1930 después de numerosas dificultades, sobre todo por el inhóspito y lejano enclave. El 25 de septiembre de 1933 fue encendida por primera vez la luz roja con destellos de luz blanca cada cinco segundos perceptibles a setenta y cinco millas marinas.

El sistema luminoso era de petróleo por incandescencia. Durante mucho tiempo, el petróleo llegaba cada dos semanas al puerto de la Restinga en un pequeño barco procedente de Tenerife. Desde allí,  era transportada en velero a un fondeadero cercano al faro. En diciembre de 1992 el faro se electrificó mediante paneles fotovoltaicos.

De grandes proporciones, está construido enteramente en piedra de cantería; junto al mismo se encuentra una tabaiba gigante, posiblemente la mayor en extensión, no en altura, de todas las Canarias. Esta especie de euphorbia es muy abundante en toda la zona de Orchilla.

LA ORCHILLA

© Proyecto Humboldt.
Imagen tomada de http://www.fundacionorotava.org/

La orchilla (Roccella Canariensis) es un líquen utilizado para el tinte de tejidos finos. En Canarias hay unas 13 especies. Crece en las rocas en acantilados costeros, hasta los 300 metros en interiores de barrancos. De color negro con manchas blancas y ramificada; en sus bordes se encuentran masas pulverulentas blanco-azulado, constituidos por soralios. Necesita humedad atmosférica y constante aporte de sales por la brisa marina. Es muy probable que los fenicios ya las conociesen y vinieran a buscarlas a Canarias. En los primeros siglos posteriores a la conquista tuvo gran importancia económica. Se abusó tanto de su recolección que casi quedó extinguida.

 Si quieres saber más: La orchilla en La Isleta

GUISE Y AYOSE. TIBIABIN Y TAMONANTE

Esculturas de Guise y Ayose en el Mirador de Betancuria.

Una pared de piedra, extendida de mar a mar, dividía la isla de Fuerteventura y separaba sus dos reinos: Maxorata, gobernado por Guise, y Jandía, cuyo monarca era Ayose.

Había en la isla dos mujeres: una era Tibiabin, mujer de mucho saber, quien, por revelación de los demonios o por juicio natural, profetizaba cosas que después resultaban verdaderas, por lo cual era considerada por todos como diosa, y gobernaba las ceremonias y los ritos como sacerdotisa. La otra era Tamonante, hija de Tibiabin, la cual regía la justicia y decidía las controversias y disensiones que corrían entre los principales de la isla, y en todas las cosas era superior en su gobierno.

Tanto Guise como Ayose y sus súbditos profesaban gran estima y respeto por ambas. Un día se reunieron con ellas porque quisieron conocer el porvenir de sus reinos y los acontecimientos que aguardaba a sus vidas. Tamonante sacrificó una pequeña baifa con un cuchillo de piedra y entregó las vísceras a su madre. En la sangre aún tibia y reciente sobre los despojos, leyó Tibiabin:

“Llegarán gentes poderosas por el mar en sus casas blancas. No temáis ni les tratéis con violencia. Antes bien, recibidles con alegría y entregaros a sus designios pues sólo beneficios traerán a nuestra tierra.”

No agradó a Guise ni a Ayose lo que Tibiabin acababa de profetizar y marcharon silenciosos cada uno a sus dominios.

La arribada de las naves de la expedición de Juan (Jean) de Bethencourt y Gadifer de la Salle quebró la calma de la isla. Los europeos no tardaron en revelar sus propósitos: les guiaba el afán de riqueza, el deseo de hacer esclavos para venderlos. Y tanta era su ambición que entre ellos mismos se producían indisciplinas y desórdenes, desvíos y traiciones. Aprovecharon pues los isleños para sumar victorias en los combates y aniquilaron a los guardianes del castillo de Risco Roque, la fortaleza que habían edificado los invasores. Mas Tibiabin y Tamonante auguraron grandes desgracias si no cesaban las hostilidades, si no rendían sus fuerzas y se doblegaban a los extranjeros.

Guise y Ayose comenzaron a sufrir reveses en la contienda ya que los invasores eran más en número y disponían de mejores armas. Sin embargo, los dos soberanos de Fuerteventura veían en sus derrotas el castigo por haber desoído las voces proféticas de las pitonisas. Y así, primero el uno, después el otro, ambos en compañía de buen número de adeptos, resolvieron entregarse a los invasores.

Creyó entonces Tibiabin que se iniciaría una nueva era de prosperidad para la isla. Eso dijo su hija Tamonante. Y eso repetían ambas a quienes aún se negaban a rendirse.

Poco a poco propagaron los europeos sus modos y sus normas, mientras recorrían la isla proporcionándose orchilla y otros productos de los que se sacaban pingües ganancias.

Cuando Juan de Bethencourt delega el gobierno de la isla en su sobrino, el tiránico Maciot, y cuando fue escasa la orchilla y la sequedad agotó las simientes, los europeos trataron con miserable desdén a los isleños muchos de los cuales fueron presos y vendidos. El miedo y las amenazas se establecieron en la isla. Tibiabin y Tamonante, las pitonisas que vaticinaron una nueva época fecunda y feliz, sintieron sobre ellas el peso del odio y el desprecio de sus gentes.

Como una maldición ineludible que hubo de cumplirse, desembarcaron los piratas en las playas de Fuerteventura y, con asombrosa rapidez, capturaron a algunos pastores y varias mujeres. Tibiabin cayó prisionera.

No soportó Tamonante el verse sola, apartada de su madre. El dolor le fue adentrando hasta doblegarla. Nadie reparó en ella cuando se detuvo al borde del barranco del Janubio y se arrojó al vacío.

LA MALDICIÓN DE LAURINAGA


En el siglo XV, Pedro Fernández de Saavedra, fue nombrado señor de Fuerteventura. Don Pedro, tan conquistador en el amor como en la guerra, cobró fama nada más llegar a la isla por sus aventuras con las muchachas aborígenes. Se casó, al poco tiempo de llegar, con doña Constanza Sarmiento, hija de García de la Herrera, y tuvo catorce hijos, amén de todos los ilegítimos que sembró por la isla en sus frívolas aventuras.

Con el transcurso de los años, uno de los hijos de doña Constanza, don Luís Fernández de Herrera, se convirtió en un apuesto caballero, heredando todos los defectos de su padre, pero ninguna de sus virtudes. Era altanero, petulante y conquistador; pero cobarde para la guerra.

En una ocasión, se encaprichó de una bellísima doncella que había sido bautizada como cristiana con el nombre de Fernanda. A la muchacha no le disgustaba la presencia de don Luís; pero no se decidió a poner en juego su reputación accediendo a sus deseos.

Llegado el día, don Luís se las arregló para estar a solas toda la mañana con la doncella. En animada conversación llegaron a una espesa arboleda cuando ya la tarde declinaba. Don Luís, creyendo que ya había llegado el momento de prescindir de galanteos platónicos, intentó abrazar a Fernanda. Ella trató de defenderse, pero comprendiendo que le sería imposible hacerlo, pidió socorro a grandes voces. Los gritos fueron oídos por los cazadores, y advirtieron la presencia de la pareja.

Don Pedro montó en su caballo y, en compañía de otros caballeros, picó espuelas para dirigirse hacia allí. Antes de que llegaran, pudo acudir un labrador indígena, que al ver la situación de la doncella trató de defenderla de don Luís. Éste, ofendido y molesto, desenvainó un cuchillo, dispuesto a quitar la vida al indígena. Pero no fue posible, porque, tras unos minutos de lucha, el labrador pudo arrebatar el arma a don Luís. Iba a clavársela, ciego de ira, cuando don Pedro, que llegaba a galope y había visto la escena se precipitó con su caballo sobre el campesino que cayó con violencia al suelo y murió en el acto.


Entonces apareció de entre los árboles una anciana, madre del labrador, que, lanzando una mirada dolorida sobre aquel cuadro, se dio cuenta enseguida de lo ocurrido. Levantó la cabeza para conocer al causante de aquella muerte, y se encontró con la de don Pedro, el caballero que la había seducido en su juventud y del que había tenido aquel hijo que acababa de morir. La anciana, al reconocerle, ciega de indignación, le hizo saber que ella era Laurinaga y que aquel cadáver era el de su propio hijo. Luego, elevando los ojos al cielo, como invocando a los dioses guanches, maldijo con voz temblorosa y acento grave aquella tierra de Fuerteventura, por ser señorío de aquel caballero don Pedro Fernández de Saavedra, causante de todas sus desgracias.


Dicen que a partir de aquel momento empezaron a soplar sobre aquellas tierras los vientos ardientes del Sahara, que se empezaron a quemar las flores y toda la isla de Fuerteventura  fue convirtiéndose en un esqueleto agonizante, que, según la maldición de Laurinaga, acabará por desaparecer.

ATIS TIRMA

Escultura de Bentejuí y Tazarte saltando del roque de Ansite

Los castellanos estaban ultimando la conquista de Gran Canaria. Se sucedían batallas en las que morían castellanos e isleños de uno y otro lado. Los rebeldes isleños eran alentados y guiados por dos temibles jefes, el viejo Faycán de Telde, llamado Tazarte y el joven y valiente Bentejuí, saltando de risco en risco y pasando de montaña en montaña, esquivaban la persecución del ejército castellano.

Estos valientes isleños, se fueron a refugiar en el monte sagrado de Ansite. Y como la llamada fortaleza de Ansite era agria y de difícil entrada, les sitiaron y decidieron rendirles por hambre.

Poco a poco los isleños fueron haciendo acto de sumisión, mas en lo alto del roque, quedaban dos hombres que se negaban a entregarse: eran Tazarte y el bravo Bentejuí.
Ambos se miraron un momento, sin hablar, sin romper el quieto y espeso silencio que los rodeaba. Se abrazaron, y al grito de ¡Atis Tirma!, se precipitaron por la gran fuga del risco. Dos mujeres les siguiereon prefiriendo la muerte antes que la deshonra de ver a su pueblo sometido.
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LA MUERTE DE DORAMAS


Desde las alturas de Arucas, Doramas, el Guanarteme de Telde hostigaba sin cesar las tropas de Pedro de Vera. El conquistador español, dispuesto a terminar cuanto antes con esta situación, desplegó a sus hombres en un cerro cercano a donde Doramas tenía sus guerreros. Desde allí ambos ejércitos se contemplaban en espera de la batalla decisiva. Fue entonces cuando se oyó a Doramas lanzar un grito poderoso, desafiando a Pedro de Vera, invitándole a luchar entre ellos de modo que aquel singular combate dirimiera el resultado de la lucha sin derramar la sangre de más isleños o más castellanos. Sin embargo, Pedro de Vera, aconsejado por sus hombres, desestimó el desafío, pero no impidió que uno de sus hombres, el hidalgo Juan de Hozes, abandonara sus filas y se lanzara en caballo en contra de Doramas. No tardó mucho tiempo el caudillo canario en frenar la acometida, pues con una certera lanza lo mató. Ante esto, Pedro de Vera, cegado por el furor, arremetió contra Doramas. Lucharon ambos durante rato sin que la lid pareciese tener un claro vencedor. De repente, en uno de los lances de la batalla, uno de los escuderos del castellano hirió mortalmente a Doramas por la espalda, el cual cayó a tierra sangrando y moribundo. Desde allí increpó con desprecio al conquistador:


- No me has vencido tú, sino la traición del que me ha herido.


Pedro de Vera ordenó entonces que le cortaran la cabeza y la clavaran en un pica. Así la llevaron al Real de las Palmas, exhibiéndola como un macabro trofeo.


Busto de Doramas, de Abraham Cárdenes Guerra

Enlace: http://esculturasdegrancanaria.blogia.com

LA LEYENDA DE AMARCA



En los viejos romances canarios corría de boca en boca la triste historia de Amarca, la celebrada doncella indígena. Tan gallarda era su figura, tan peregrina su belleza que llegó a ser envidiada por todas las doncellas. Tenía su morada en las bellas alturas de Icod. Su rústico albergue parecía como un nidal colgado en las crestas de la montaña, para sustraerse a las miradas y a la ambiciones de esas aves rapaces, embaucadoras, que se llevan a las muchachas guapas.

Hasta el rústico hogar de la doncella llegó un día Belicar, el último Mencey, Rey y señor de los dominios de Icod y quedóse atónito y deslumbrado ante la extraordinaria belleza de la joven. Desde aquel día memorable, acrecentóse su fama y corrió como fausta noticia por todo el Menceyato.

Una condición tenía la moza que contrastaba con lo humilde de su linaje: era altiva y desdeñosa. Amarca veiáse continuamente asediada de amores por muchísimos hombres y otras tantas sembró el dolor y la decepción en sus amantes. ¿A quién amará Amarca?, preguntabánse intrigados los zagales. ¿Para quién será el corazón de aquella belleza hija del Teide?

La nueva no se hizo esperar mucho tiempo. Uno de los más aguerridos del Reino, Garigaiga, el pastor, había enloquecido por Amarca. Amarca esquivaba su cariño, repudiaba su pasión, repelía al hijo del Volcán, al de la tez morena y los brazos recios como robles.

Enloquecido por el dolor, una tarde mientras los horizontes teñíanse de sangre y el sol moribundo plateaba las aguas del Océano, vióse a Garigaiga, en el borde de un alto precipicio, agitando sus brazos como banderas en la premura.


Vióse arquear el cuerpo hacia delante, hundir la cabeza sobre el pecho y partir veloz hacia el abismo. La noticia del trágico suceso no tardó en extenderse por todas partes. Las mujeres atribuían la muerte del pastor a su desdén.

De pronto Amarca desapareció, nadie sabía cual había sido el destino de la doncella. Sólo un anciano que una mañana la había visto descender de las cumbres y caminar como una sonámbula hasta las orillas del mar, hallábase en posesión del secreto. Una semana al brillar los primeros destellos del sol, vio que Amarca se arrojaba al abismo, y después de luchar con el bravo oleaje, llevábasela mar adentro una gran ola.

Era la época del "Beñesmen", de la sazón y de la riqueza de las mieses, eran los días de placidez y de luz, y todo sumióse en sombras y lágrimas. Amarca había aparecido muerta sobre las arenas de la playa, la había matado un remordimiento muy hondo. El Mencey Belicar mandó que se cantasen tristes endechas; que se encendiesen luminarias en los cerros, y que los más fornidos mozos, como real costumbre en los días aciagos, azotasen con sus varas las aguas del mar. Mandó también que se ungiese su cuerpo con los más olorosos perfumes, no en vano era la flor más preciada de la comarca.

Al cabo de los años cuando algún nocturno caminante cruzaba las cumbres del Teide, un lamento extraño escalofriante, deteníale acongojado. Era una voz débil, apagada, dolorida, que parecía surgir del fondo del barranco. Era aquel mismo clamor de súplica, de pena, de trágica agonía que tantas veces balbucearan los labios febriles de Garigaiga, el loco: "Amarca,... hermana Amarca".
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Beñesmen era la festividad más importante de los aborígenes. Era la fiesta de la cosecha y el día en que los guanches festejaban y veneraban las tradiciones culturales y espirituales. Era considerada como el "año nuevo guanche", que coincidía con la recogida de la cosecha.

EL SALTO DEL ENAMORADO

El Salto del Enamorado

Hace muchos años vivía en el término de Puntallana, en La Palma, una joven de familia acomodada que poseía una extraordinaria belleza. De ella estaba locamente enamorado un joven pastor que no perdía ocasión de contemplarla cuando salía de su casa, sabiendo que su condición social no le permitiría jamás acercarse a revelarle su pasión.

Un domingo, la muchacha. sabedora de los amores del pastor, se acercó a éste y le dijo que se desposaría con él si era capaz de dar tres saltos en un terrible precipicio que está debajo del lugar denominado La Galga.

Aunque la joven pensó que su enamorado no se atrevería hacerlo, al siguiente día éste convoco a los vecinos para que fuesen testigos de su hazaña. Tomó una lanza en sus manos y se dirigió al borde del precipicio y, dando un gran salto, lanzo su cuerpo al vació.

-¡Por los aires de Dios! - gritó el pastor.

Pero no tuvo suficiente impulso como para sortear el profundo agujero y murió estrellado, sin que jamás se pudiese hallar su cuerpo.

Se cuenta que la muchacha enloqueció, a causa de esta tragedia, y nunca más salio de su casa, excepto cuando pasaba algún entierro. Entonces corría desesperada hacia el féretro, gritando el nombre del pastor, pensando encontrarlo en su interior.

FERINTO. UN GRITO TAN FIERO, TAN GRANDE...


Cuando Jean de Bethencourt llegó a El Hierro, vivía en la isla un bimbache llamado Ferinto, el cual se convirtió en el tormento de los conquistadores. Jamás los dejaba tranquilos y los hostigaba continuamente. Por mucho que los invasores perseguían a Ferinto, su agilidad era tal que no lograban atraparle.

Un día este herreño fue traicionado por alguno de los suyos y los europeos rodearon su guarida, con la intención de prenderle. Sin embargo, Ferinto logró huir hasta el borde de un profundo barranco, cercano a Valverde.

De poco le sirvió a Ferinto su huída, porque sus enemigos estrecharon aún más el cerco, hasta que se vio totalmente perdido. Mientras que a sus espaldas estaban los castellanos, bajo su pies se abría un horroroso abismo. Comprendió que una caída le ocasionaría la muerte.

A pesar de todo, reflexionó Ferinto, ¿qué es la vida, cuando se ha perdido la libertad? ¿Para qué sirven el aire que nos rodea, las aguas que los dioses destilan de los árboles sagrados o las montañas con sus misterios si todo eso es ultrajado, despreciado y deshonrado por gentes que vienen a tratarnos como esclavos? ¿De qué sirve mi vida si mi voluntad se trunca a cada paso? ¿No es mejor morir despeñado y convertir mi muerte en un acto liberal?

Ferinto cogió aliento. flexionó sus poderosas piernas, saltó.... Y, superando toda expectativa, logró llegar al otro lado del cauce, poniendo sus pies en el lugar que hoy se conoce como El Salto del Guanche.

Sin embargo, de nada le sirvió. Allí también le esperaban los conquistadores con las armas prestas. La desesperación de ver su libertad perdida impulsó al bimbache a gritar. Lanzó un grito tan fiero, tan grande, tan alto que atravesó la isla, sobre pinares, barrancos y volcanes, hasta llegar a La Dehesa, en el otro extremo de El Hierro, donde su madre, al escuchar su potente voz, dijo con tristeza: ¡Mi hijo ha sido vencido!

LA PRINCESA ICO


En el siglo XIV arribó a Lanzarote una embarcación española al mando de Martín Ruiz de Avendaño. En un principio, su presencia no fue bien acogida por los isleños. Sin embargo, los tripulantes dieron muestras de desembarcar en la isla en son de paz, por lo que Zonzamas, soberano de la isla, aceptó las ofrendas que traían consigo los conquistadores, agasajando con diversos regalos y ofreciéndoles que descansaran de la travesía en su propio hogar. Allí eran esperados por la reina Fayna y sus hijos, Timanfaya y Guanarteme. Como huésped de los reyes, pasó Avendaño varios días en Mayantigo. Mas tarde retornó a su barco y partió.

A los nueve meses la reina Fayna dio a luz una niña de tez blanca y rubios cabellos, a la que puso por nombre Ico. El pueblo murmuraba y renegaba de la princesita y de su origen.


Transcurrido el tiempo Zonzamas y Fayna murieron. Los Guaires, reunidos en asamblea, proclamaron rey a su hijo Timanfaya. Con el paso de las estaciones Ico se fue convirtiendo en una bella joven. Guanarteme se enamoró de ella y acabó por hacerla su esposa.


Tiempos después, otras naves españolas llegaron a las costas de Lanzarote en busca de esclavos Tras una dura batalla entre aborígenes y españoles, muchos de ellos fueron esclavizados, entre ellos el propio Timanfaya. Desaparecido el rey, los Guaires debían elegir nuevo soberano. Éste debía de ser Guanarteme, pero nadie osó pronunciar su nombre, pues eso significaba proclamar reina a Ico, de quién  se discutía su nobleza, origen y sangre. Su piel y sus rubios cabellos recordaban demasiado la llegada de Ruiz de Avendaño...


Finalmente decidieron que, para llegar a la verdad, la princesa fuese sometida a la prueba del humo. Quedaría encerrada en una cueva acompaña de tres mujeres no nobles. Después se llenaría el aposento con un humo espeso y continuado; si la sangre de Ico no era noble, perecería como las otras mujeres. Si sobrevivía sería signo inequívoco de su nobleza. El día siguiente sería testigo de la prueba.


Por la noche Uga, la niñera de Ico, la visitó con el pretexto de animarla, pero nada más quedar a solas, la vieja aya le dio una esponja a la princesa diciéndole que al llegar la hora de la prueba, la empapara en agua y la pusiera en su boca, con lo cual saldría viva de la cueva. Cuando fue abierta la cavidad las tres mujeres villanas yacían muertas, mientras que ella salió con vida.


Fue coronada reina de Lanzarote junto a su esposo y hermano Guanarteme. Nunca nadie más volvió a dudar de ella, a pesar de sus rubios cabellos y su piel clara.

VILAFLOR

Vilaflor

Vilaflor es un bello municipio canario situado en el sur de la isla de Tenerife, limitando con la Corona Forestal del Parque Nacional del Teide, es un pueblo de un paisaje sorprendente, rodeado de bosques de pino canario. Su altitud  de 1.400 metros sobre el nivel del mar lo convierten en el municipio más alto de Canarias. Los naturales son denominados chasneros/ras, debido a que el nombre autóctono del lugar de Vilaflor era Chasna, un topónimo guanche de esta comarca perteneciente al menceyato de Abona.

Surgió del asentamiento guanche propiciado por los conquistadores, quienes relegaron a los aborígenes a estas tierras agrestes para que pudieran seguir haciendo su vida tras la conquista de Tenerife.
 
Según cuenta la tradición, en 1496, cuando la conquista de Tenerife, los guanches, atrincherados en estas montañas, defendieron largo tiempo su independencia. Pedro de Bracamonte, uno de los capitanes del Adelantado Fernández de Lugo, en el curso de una descubierta hasta el barranco de Chasna, se encontró con una bellísima doncella indígena, a la que hizo prisionera y a la que llamaba por su cautivadora belleza La Flor de Chasna.
 
La doncella, luego de unos días de cautiverio, logró escaparse. El castellano, seducido por los encantos de la bella fugitiva, no pudo soportar su pérdida y enloquecido de amor, y pese a los cuidados de sus soldados, después de tres meses de suspirar por ella y de sufrimiento, y de repetir ¡Vi la flor del valle! ¡Vi la flor!, murió evocándola.

ELVIS PRESLEY 1956

La portada de su primer LP de 1956 ha sido la más imitada de la historia de la música.

La más conocida es la de The Clash, en su disco London Calling (1979).

LONDON CALLING TO THE FARAWAY TOWNS
NOW  WAR IS DECLARED AND BATTLE COME DOWN
LONDON CALLING TO THE UNDERWORLD
COME OUT OF THE CUPBOARD, YOU BOYS AND GIRLS

LONDON CALLING, NOW DONT LOOK TO US
PHONEY BEATLEMANIA HAS BITTEN THE DUST
LONDON CALLING, SEE WE AIN'T GOT NO SWING
EXCEPT FOR THE RING OF THAT TRUNCHEON THING


  Existen muchas otras de otros grupos:

Incluyendo a Siniestro Total en 1983

ELVIS PRESLEY


Hoy, 16 de agosto,  se cumplen 33 años de la muerte de El Rey del Rock. Destacó por su potente voz y su estilo único de cantar, por su forma de bailar enérgica y vigorosa, por su chispa y, sobre todo, por sus movimientos pélvicos. Durante su carrera llegó a grabar 75 álbumes de estudio y protagonizó más de 30 películas. Desde 1980 hasta hoy ha superado la cifra de 1.000 millones de discos vendidos. Su casa-mansión "Graceland" es visitada por miles de personas de todo el mundo.