Radithor. Agua Radioactiva
El negociante y vendedor, William J.A. Bailey, que ya había sido multado por haber promocionado un tratamiento para la impotencia cuyo ingrediente activo era la estricnina, crea en 1915 caramelos, pociones, cremas y ungüentos radiactivos. El radio es un elemento natural, asi que todos estos productos se venden libremente, sin solicitud de autorización en el mercado.
Así crea el Bioray, un pisapapeles radioactivo, que según anuncios de la época era "un sol en miniatura"; el Adrenoray, una hebilla de cinturón radioactiva; y otras compañías crearon el Radiodocrinathor, una especia de correaje que se ceñia al cuello, al tronco o al escroto, según la zona a tratar.
En 1925, fundó el Laboratorio de radio Bailey, que fabrica y comercializa Radithor, que no era más que radio disuelto en agua destilada y que se anunciaba con un remedio para tratar más de 150 enfermedades endocrinológicas, trastornos digestivos, presión sanguínea alta, diabetes, la impotencia y como tratamiento para la longevidad. fue enriqueciéndose gracias a su patente, hasta que causó la muerte un personaje importante de la sociedad americana, el magnate del acero y golfista Eben Byers.
Desde diciembre de 1927, Byers comienza a beber varias botellas de poción al día. Dice que se siente mucho mejor, incluso se siente rejuvenecido. Es tan satisfecho con los resultados del tratamiento que convence a varias personas alrededor de él a consumir la bebida e incluso se la da a sus caballos de carreras. Se calcula que Byers bebió entre 1.400 y 1.500 botellas a lo largo de varios años, creyendo que era la clave de su buena salud.
En ese momento, el millonario Byers empezó a quejarse a su médico de un dolor de cabeza y dientes, y no para de perder peso y caérsele los dientes. Un médico en Nueva York se dio cuenta que los dolores del millonario y los de los trabajadores que utilizan para pintar relojes luminosos con radio son muy similares. Otro médico confirmó que el cuerpo Byers está roto bajo los efectos de dosis masivas de radio que ingiere con Radithor.
Así crea el Bioray, un pisapapeles radioactivo, que según anuncios de la época era "un sol en miniatura"; el Adrenoray, una hebilla de cinturón radioactiva; y otras compañías crearon el Radiodocrinathor, una especia de correaje que se ceñia al cuello, al tronco o al escroto, según la zona a tratar.
En 1925, fundó el Laboratorio de radio Bailey, que fabrica y comercializa Radithor, que no era más que radio disuelto en agua destilada y que se anunciaba con un remedio para tratar más de 150 enfermedades endocrinológicas, trastornos digestivos, presión sanguínea alta, diabetes, la impotencia y como tratamiento para la longevidad. fue enriqueciéndose gracias a su patente, hasta que causó la muerte un personaje importante de la sociedad americana, el magnate del acero y golfista Eben Byers.
Desde diciembre de 1927, Byers comienza a beber varias botellas de poción al día. Dice que se siente mucho mejor, incluso se siente rejuvenecido. Es tan satisfecho con los resultados del tratamiento que convence a varias personas alrededor de él a consumir la bebida e incluso se la da a sus caballos de carreras. Se calcula que Byers bebió entre 1.400 y 1.500 botellas a lo largo de varios años, creyendo que era la clave de su buena salud.
En ese momento, el millonario Byers empezó a quejarse a su médico de un dolor de cabeza y dientes, y no para de perder peso y caérsele los dientes. Un médico en Nueva York se dio cuenta que los dolores del millonario y los de los trabajadores que utilizan para pintar relojes luminosos con radio son muy similares. Otro médico confirmó que el cuerpo Byers está roto bajo los efectos de dosis masivas de radio que ingiere con Radithor.
Después de someterse a varias operaciones para eliminar partes de su boca y su mandíbula, y pesando sólo 40 kilogramos, murió en 1932, mientras el resto de sus huesos se desintegraban y aparecían agujeros en su cráneo. Era irreconocible, lo que le daba un aspecto monstruoso.
Se estima que la empresa de Bailey logró vender casi medio millón de frasquitos de Radithor, antes de que la muerte de Byers y de otras personas envenenadas por dicho producto hicieran que se retirara del mercado.
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Radithor te da alaaasss. ¡Ala, a la tumba!

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