KOWLOON, LA CIUDAD DE LA OSCURIDAD


La Ciudad Amurallada de Kowloon era una pequeña ciudad que desafiaba toda ley arquitectónica y social. Era un curioso enclave chino dentro del Hong Kong británico que fue demolido poco antes del traspaso de Hong Kong a China en 1993.

Durante su existencia fue tierra de nadie, ni china ni británica, hecho que fue aprovechado para convertirlo en una ciudad sin ley. Los edificios que la formaban eran una especie de chabolas rascacielos que habían crecido sin planificación.

En el momento de su demolición, Kowloon había alcanzado una población superior a los 50.000 habitantes, malviviendo en sus escasos 0,026 km², ostentando el récord de tener la mayor densidad de población del planeta con 1.900.000 habitantes por km².

Su nacimiento se remonta a la dinastia Song (960-1279), cuando fue utilizado como puesto de vigilancia contra los piratas que amenazaban la zona debido al comercio de sal. Fue reconstruido a mediados del siglo XIX como fortaleza. Tras la cesión de la isla de Hong Kong al Imperio Británico en 1842, China estableció una ciudad amurallada para controlar las actividades británicas.

El convenio para la anexión de nuevos territorios a Gran Bretaña en 1898 excluía a la ciudad amurallada, lo que permitió a China mantener sus tropas en el lugar. La población era tan solo de 700 personas. Sin embargo, un año después, Gran Bretaña de forma no oficial, decidió acabar con el emplazamiento militar. Legalmente, la ciudad amurallada de Kowloon siguió permaneciendo en un limbo legal, fuera de la ley británica pero en el corazón de la colonia. Su desarrollo como vecindario típicamente chino, sus costumbres y su comercio no representaba ningún peligro y fue precisamente esa la clave de su progresivo crecimiento.

Kowloon, desde su aislamiento, asistió ajeno a los turbulentos cambios de comienzos del siglo XX, la caída de la dinastía Qing, el establecimiento de la República China en 1911 y la posterior República Popular China en 1949.


Durante la II Guerra Mundial, las tropas de Japón destruyeron gran parte de Kowloon, desmantelando prácticamente la totalidad de la antigua muralla. Tras la rendición de Japón, el recinto ya sin murallas, fue un lugar de agrupación de habitantes. Empezó a atraer moradores ilegales, convirtiéndose en un centro de actividades comerciales, sobre todo ilegales, como tráfico de opio y de alcohol y prostitución.  Poco a poco empezaron a crecer los edificios en el pequeño solar de poco más de 25.000 metros cuadrados, donde la única ley que reinaba era la de las mafias. Un inframundo insalubre y corrupto dentro del paraíso incipiente de Hong Kong. 


La mafia controló la actividad delictiva durante décadas hasta que la policia de Hong Kong hizo una limpieza de delincuentes a base de grandes redadas, a comienzos de los años 70.

Pese a ser un lugar de crimen e ilegalidad, Kowloon era un lugar de autogestión, en el que la población se organizó sin policía, sin autoridad y sin ley escrita, y la mayor parte de la población no estaba envuelta en lo delictivo y pasaba los días pacíficamente entre sus muros y sobre sus azoteas. El número de habitantes se multiplicaba día a día, situándose al final de la década en los 30.000 habitantes.

Una muestra autogestión era como la gente limpiaba las viviendas: los habitantes de los pisos superiores barrían hacía el piso de abajo y el del piso de abajo hacía lo mismo. El resultado era que los pisos inferiores tenían una gran cantidad de suciedad.

La ciudad crecía día a día sin control, construyendo nuevos edificios en las azoteas de los antiguos, sin arquitectos ni ingenieros, simplemente apoyándose en el colindante. A medida que la ciudad crecía las calles se estrechaban y era casi imposible encontrar en el laberinto de callejones alguna que midiera más de 1 metro de ancho.

Las azoteas eran casi los únicos lugares donde jugar

La luz natural era un auténtico privilegio que sólo llegaba a los pisos superiores y a las zoteas. De ahí le venía el nombre de Ciudad de la Oscuridad.

Sólo existían dos normas de construcción: que la instalación eléctrica fuera descubierta para evitar complicaciones en caso de incendios y no sobrepasar las catorce alturas para no interferir con los aviones del vecino aeropuerto, muy cerca del enclave. El agua era suministrada a toda la ciudad por Hong Kong a través de sólo ocho puntos. Además existían pozos.



A comienzo de los 80, la población se estimaba en más de 35.000 habitantes. La ciudad sin ley era conocida por sus excesos, sus fumaderos de opio, sus traficantes de cocaína, sus casinos, los puestos de comida en los que se servía carne de perro y las fabricas secretas de falsificaciones diversas. Curiosamente, Kowloon era famosa también por la cantidad de dentistas que allí desarrollaban su actividad, de forma inimaginablemente antihigiénica, debido a que allí podían ejercer sin titulación alguna y sus precios eran asequibles para la fuerte demanda de Hong Kong.

A mediados de los 80, tanto las autoridades británicas como las chinas llegaron al consenso de calificar como realmente intolerable la situación en el recinto debido a los alarmantes índices de delito y a que las condiciones de vida, en concreto las sanitarias distaban años luz de la vida de Hong Kong que lo rodea. En 1984 ambas partes deciden por fin acabar con el problema y en 1987 se firma el acuerdo de demolición.

En 1991 comienza el desalojo de la antigua ciudad amurallada, que no concluiría hasta 1993, no sin la oposición de habitantes y comerciantes que consideraban insignificantes las indemnizaciones y ayudas que recibieron.

En la actualidad el solar de la antigua ciudad sin ley lo ocupa el parque Kowloon Walled City Park.

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