Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años. Pero seguramente las celebraciones que más pueden haber influido son las de los romanos en la época de esplendor del Imperio, cuando en honor del dios Baco, el dios del vino, las gentes estaban durante días en una fiesta que compartían como iguales junto a los esclavos, algo que únicamente sucedía durante esa celebración. Con la llegada de los europeos a América en el siglo XV, la fiesta del carnaval se introdujo en el nuevo continente.
En el mundo cristiano, adaptando las celebraciones, se sitúa la fiesta cuarenta días antes de la Semana Santa. Es decir, que desde el Miércoles de Ceniza (último día del Carnaval), en expiación de aquellos libertinajes se entraba en la Cuaresma, un tiempo de oración, meditación, arrepentimiento y conversión para celebrar la Pascua del Señor.
En el Carnaval encontramos tantas formas de celebrarlo como pueblos en los que se hace. En Canarias, aunque algunos pueblos están interrelacionados entre sí, también hay distintas y peculiares formas de celebrarlo.
EL HIERRO
En Tigaday (Frontera), "Los Carneros". Un grupo de hombres disfrazados con pieles de carneros, cubiertos con una cornamenta de carnero, con cencerros atados a la cintura y con la cara y brazos tiznados con carbón o betún salen por los caminos y las calles a media tarde corriendo tras la gente con la intención de embestirles, asustarles y tiznarlos.
A este grupo les acompaña “El Loco”, el cual lleva arrastrando por el suelo unas cadenas amarradas a los tobillos y un machete en la mano que igualmente arrastra contra el suelo, siendo muy temido por el ruido que va emitiendo, unido a las chispas que salen del arrastre del machete.
En Teguise, "Los Diabletes". El ritual festivo de los diabletes, característico de este carnaval, tiene unas raíces que se remontan originariamente a América, y que fue importada por algún emigrante. Los diabletes salen a las calles gritando, persiguiendo y asustando a niños y jóvenes.
El disfraz de diablete es una alegoría al chivo (macho cabrío) y al diablo. La máscara tiene forma de cabeza de toro negro, con grandes cuernos y una larga lengua roja. La vestimenta es estampada con rombos listados negros y rojos. Llevan correajes cruzados de los que cuelgan pequeños cencerros y un palo con un pequeño saco lleno de arena o trapos, con el que golpean el suelo.

En Arrecife, "Los Buches". Aportación marinera al carnaval. Se trata de una cuadrilla compuesta por músicos que interpretan antiguas canciones marineras y los portadores de buches (vejigas de grandes peces curtidas e infladas), con los que golpean a la gente. Llevan un atuendo peculiar, con montera de embozar, camisa y calzoncillos blancos, chaleco y polainas de color negro y ceñidor a la cintura de diferentes colores. Como elementos carnavaleros muestran la moña de cintas que cuelga de la montera, las caretas de tela metálica pintadas, los pañuelos que cubren la cabeza bajo la montera y los hombros, las vejigas de pescado y los guantes blancos para ocultar las manos.
LA PALMA

Santa Cruz de La Palma, "Los Indianos". El término proviene de "los que emigraron a Las Indias". Emigrantes retornados de Cuba, que a su llegada hacían alarde y ostentación de la riqueza obtenida en aquellas tierras.
Se celebra la batalla de polvos de talco, coincidiendo con la llegada de los indianos arrogantes y elegantemente vestidos, preferiblemente de blanco riguroso. P ara la fiesta todos lucen las mejores ropas que recuerden a la isla caribeña, destacando las sedas blancas y las variables de guayaveras.
Se celebra la batalla de polvos de talco, coincidiendo con la llegada de los indianos arrogantes y elegantemente vestidos, preferiblemente de blanco riguroso. P ara la fiesta todos lucen las mejores ropas que recuerden a la isla caribeña, destacando las sedas blancas y las variables de guayaveras.
Nos encontramos ante otra manifestación de ritos negroides como la caringa o el mataculebra, donde existe un personaje fundamental, de La Negra Tomasa.
TENERIFE
"Matar la culebra" (ver enlace) es un ritual festivo que se celebraba en varios municipios de la isla. Se está recuperando desde hace unos años en Puerto de la Cruz.
Dentro del Carnaval más reciente y no perteneciente al tradicional, en Puerto del Rosario (Fuerteventura), los Achipencos (Artilugios Carnavaleros Hidrodinámicos Impulsados por Energía No Contaminante) nos dan otra dimensión ecológica y alternativa como contenido de la diversión y la creatividad.
TENERIFE
"Matar la culebra" (ver enlace) es un ritual festivo que se celebraba en varios municipios de la isla. Se está recuperando desde hace unos años en Puerto de la Cruz.

Dentro del Carnaval más reciente y no perteneciente al tradicional, en Puerto del Rosario (Fuerteventura), los Achipencos (Artilugios Carnavaleros Hidrodinámicos Impulsados por Energía No Contaminante) nos dan otra dimensión ecológica y alternativa como contenido de la diversión y la creatividad.





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