Aunque con seguridad el Carnaval de Tenerife se celebra desde inicios del siglo XVII, las primeras referencias que se conservan sobre la fiesta datan de finales del siglo XVIII, en forma de manuscritos y, con posterioridad, en forma de disposiciones oficiales que pretendían canalizar el desenfreno en salvaguarda del orden social y moral.
La primera referencia data de 1778, con una descripción de Lope Antonio de la Guerra y Peña sobre un baile de carnaval. En aquellos tiempos, Santa Cruz pasó de ser un pequeño puerto al abrigo de La Laguna, que era la capital insular, a convertirse en el principal puerto del archipiélago. La actividad portuaria impulsó su desarrollo, culminando con la obtención del título de Villa y su constitución en ayuntamiento independiente. Con el desarrollo y la actividad comercial, aparece la burguesía que protagoniza la celebración de bailes y fiestas en sus domicilios particulares, sobre todo en épocas de carnaval, creando otra alternativa a la celebración de la fiesta que el pueblo llano, mayoritariamente, celebraba en tabernas y plazas.
Los organizadores de los bailes pertenecían por lo general a la clase más selecta de la sociedad santacrucera, entre los que destacaban las autoridades militares, que disfrutaban de veladas donde reinaba la música y los bailes, las representaciones teatrales y las actuaciones de las primeras agrupaciones formadas para el disfrute del carnaval santacrucero.
El desenfreno a la hora de divertirse en días de carnaval, más por parte de las capas populares de la población que por la sociedad militar, motivaron disposiciones restrictivas y prohibiciones que regulaban ciertas actitudes y el uso de la máscara. Esas medidas restrictivas que pesaban sobre el carnaval eran celosamente vigiladas en otras localidades y no en Santa Cruz, donde la mayoría de las prohibiciones no se llevaban a efecto.
Máscaras en carnaval
Fiesta de carnaval a principios del siglo XX
Pese a los innumerables bailes en las distintas sociedades
de la población, el Carnaval santacrucero siempre se distinguió por ser
eminentemente callejero. Cada edición comenzaba de manera invariable con la presencia de los
niños que anunciaban con sus cánticos y su griterío, en
prematuras horas del primer día la llegada de las fiestas.
Parranda carnavalera en 1900 por la calle San Francisco
Orfeón La Paz en 1933
Murga del Laya 1917
Murga de "El Chucho" en 1920
Murga infantil "Los Chorizos del Toscal" en 1929
Carroza de carnaval, año 1933
Murga "Los Desamparados"
En este ambiente de intolerancia oficial hacia los
carnavales pero de tolerancia hacia las “Fiestas de Invierno”, asistimos
a la grandes novedades,los momentos más brillantes y de mayor imaginación que ha conocido este
acontecimiento popular:
- Se celebra el primer concurso de murgas con las participación de murgas como la de "El Chucho", "Marte" y "Los Bigotudos" (luego, "Afilarmónica Nifú-Nifá") (1961)
- Aparece como novedad la incorporación a la fiesta de “Los Fregolinos”, una agrupación lírico-musical con orquesta y coro de voces masculinas para interpretar, prioritariamente, obras de afamadas zarzuelas o del llamado “género chico”. (1961)
- Aparición de los primeros grupos coreográficos, gracias a la iniciativa de “Los Bohemios”, pioneros en estas lides. (1962)
- Edición de un cartel anunciador en cada edición de la fiesta. (1962)
- Aparición de "Los Rumberos", la primera comparsa de Europa, formada por personas de ambos sexos que, agrupadas en parranda y en cuerpo de baile, visten e interpretan aires sudamericanos, dotándolos de coreografía propia e influenciada en las “escolas de samba” del Carnaval de Brasil.(1965)
- Tras haberse celebrado con anterioridad en 1935 y 1936, resurge el certamen de elección de la Reina de las Fiestas (1965)
- Son declaradas "Fiestas de Interés Turístico Nacional" (1967)
- Se incorporan las mujeres a las murgas, creando la murga mixta "Los Criticados" (1971)
- Ante la masiva aparición de nuevas murgas, se crea el concurso de murgas infantiles (1972)
- Se crea la primera murga femenina, "Las Desconfiadas" (1972)
- Comienza a celebrarse la elección de la Reina Infantil (1975)
Más tarde se añadieron certámenes al programa de actos, como el concurso de rondallas, concurso de carrozas y de coches engalanados, exhibición y concurso de comparsas,...
Madurez ciudadana, respeto, solidaridad, alegría sana, hospitalidad, talante liberal, creatividad e ingenio, fueron las mejores cartas que supo jugar el pueblo de Santa Cruz de Tenerife a la hora de reconquistar su Carnaval, único celebrado como tal en toda España en aquellos años.
En el año 1976, una vez autorizada la fiesta en toda España tras la era franquista, el Carnaval de Santa Cruz protagonizaría un capítulo importantísimo en el resurgir de la fiesta en otras localidades del archipiélago. La Comisión de Fiestas de Santa Cruz decidió colaborar en tal proyecto y se envió a la isla de Gran Canaria una representación del Carnaval tinerfeño. En el libro "Historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife" se comenta que "no podemos olvidar que grupos como éstos fueron los que en 1976 apoyaron decididamente con su presencia la primera edición de los carnavales de Las Palmas, que renacían después de cuarenta años de suspensión".
A pesar de que la fiesta ha sido recuperada en la práctica totalidad de las poblaciones de España, y que se celebra en un sin fin de municipios, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife no sólo no ha perdido auge sino que, por contra, se ha convertido en el Carnaval de Carnavales, en el más prestigioso de Europa y, desde luego, en el más seguro y participativo del mundo, donde una enorme afluencia masiva de público que entusiasmado acude a la isla en esas fechas, se ve arropado por un pueblo que en sus genes lleva el carnaval, un pueblo capaz de entregarse en cuerpo y alma a la diversión sana y bullanguera, al ritmo trepidante y festivo, a la explosión de color y alegría en maravilloso maridaje con unas temperaturas primaverales que invitan a tomar la calle, donde se celebran los multitudinarios bailes con grandes orquestas hasta el amanecer, y los espectáculos que ofrecen las agrupaciones en los distintos escenarios de la ciudad. Una ciudad que es literalmente tomada por el pueblo, en cuyas calles cientos de miles de personas bailan, durante días, al son de prestigiosas orquestas y artistas de talla internacional, sobretodo los más excelsos intérpretes de la música latina, que siguen la estela que dejó en su día la recordada orquesta “Billo's Caracas Boys”, que acompañó a la inolvidable Celia Cruz en la consecución del Record Guinness durante el Carnaval del año 1987, con la concentración de doscientas cincuenta mil personas bailando la misma canción al aire libre, en la plaza de España, enclave habitual del escenario principal del Carnaval santacrucero.
En la actualidad y
desde el día 15 de enero de 1980, ostenten el rango de "Fiestas de Interés
Turístico Internacional".













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